El pasado jueves 12 de marzo, los locales de Hargindegi se convirtieron en un espacio de encuentro y fraternidad. Alrededor de 50 personas de las comunidades musulmana y cristiana de nuestro barrio, San Francisco, nos reunimos para celebrar juntas el Iftar (la ruptura del ayuno).
Diálogo y raíces comunes

Antes de compartir la mesa, dedicamos un tiempo al diálogo. Fue un ejercicio enriquecedor descubrir los numerosos puntos en común que existen entre el tiempo de Ramadán y el de Cuaresma. Ambos periodos nos invitan a la reflexión, a la austeridad y, sobre todo, a mirar hacia el prójimo.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde tuvo lugar cuando, tras la oración de la puesta del sol de la comunidad musulmana, todas las personas presentes unimos nuestras voces para recitar un texto del profeta Isaías (58, 6-9). Sus palabras resonaron con fuerza en el local:
«El ayuno que agrada a Dios es dar la libertad a las personas oprimidas y romper las cadenas que les atan».
Más allá de las etiquetas
La cena posterior fue la prueba de que, en la convivencia interreligiosa e intercultural, lo que nos une siempre tiene más peso que lo que nos separa. Sentarnos a la misma mesa nos recordó que compartimos un objetivo común: construir, desde un espíritu de solidaridad, un barrio y un mundo más justos y solidarios.
Desde Norai, agradecemos a todas las personas que hicieron posible este encuentro. Seguimos caminando juntas, demostrando que la diversidad es nuestra mayor riqueza.

