UN HOSPITAL DE CAMPAÑA DONDE LOS MÁS NECESITADOS ENCUENTRAN UNA COMUNIDAD

03.04.2025

Acoger, proteger, promover, integrar. Estos cuatro verbos marcan el camino de un mismo compromiso para quienes han trasformado en 8 años una parroquia sin feligreses en un hervidero de propuestas destinadas a los más desfavorecidos. Un equipo de Norai visita la Parroquia de Santa Ana, donde se encontraba el antiguo monasterio de los Canónigos Regulares del Santo Sepulcro desde el siglo XII, y que hoy encarna uno de los legados más queridos del Papa Francisco: "La Iglesia ha de ser como un hospital de campaña para los heridos".

"Todo comenzó una noche de frío en 2017 abriendo las puertas de la iglesia a 50 personas que vivían en la calle. La noche siguiente fueron 100 y el tercer día 150. Evidentemente aquella situación nos estaba indicando una urgencia de atención a los más vulnerables que nos llevó a movilizarnos", nos dice Pedro Sánchez, quien sigue siendo párroco y alma mater de esta singular parroquia, junto al también sacerdote Xavier Morlans, una de las personas que desde los inicios impulsaron la propuesta, quienes nos atendieron como si no tuviesen nada más que hacer. Hoy son unas 350 personas voluntarias, acompañadas por 15 contratadas para coordinar los diversos servicios.

Este inusitado refugio para los más desfavorecidos, ubicado junto a la Plaza Catalunya y la Rambla, acoge diariamente a cientos de sin techo. Entre centros comerciales, hoteles y tiendas de recuerdos para turistas, se abre la puerta de este conjunto arquitectónico donde cada cual es recibido por su nombre. La gentrificación urbana ha desplazado a los habitantes originarios de la zona. Ahora, en ese lugar, cada día se distribuyen más de 500 desayunos, comidas y cenas. Cada habitáculo e incluso capilla de la iglesia da cabida a un proyecto que corporaliza este milagro que se repite cada día.

Las necesidades no cesan de crecer y esta "iglesia de campaña" está en primera línea de intervención. Para que nos hagamos una idea de la amplitud de las necesidades, más de 50 médicos atienden voluntariamente a quienes llegan hasta allí, entre los que se encuentran unos 30 nuevos cada semana. ¿Cómo salir al paso de tantas necesidades? "Seguimos adelante gracias al viento del Espíritu. No teníamos ni los recursos materiales , económicos, ni humanos necesarios, pero Dios cuida de su pueblo". Cada persona que llega es como un "sagrario" donde vemos el rostro de Dios, aunque para percibirlo es preciso abajarse y ponerse manos a la obra".

En este lugar el Evangelio se proclama y celebra cada domingo al mediodía, pero ante todo se vive día a día. Allí una comunidad heterogénea conformada por unas 40 personas, algunas de ellas viviendo todavía en la calle, mantiene la puerta abierta y el corazón dispuesto a ofrecerse como ofrenda, ciertos de que "no hay amor más grande que dar la vida por los demás". Gracias por acogernos y ser tan inspiradores.