Estos últimos días, en Norai, hemos vivido una de esas experiencias que dan sentido a nuestro propósito: tejer redes, derribar barreras y construir comunidad. El jueves 2 y el viernes 3 de abril, abrimos nuestras puertas y nuestro corazón para compartir dos jornadas inolvidables con el grupo Sarbide de la Parroquia de San Pedro de Deusto.
Para Norai, estos encuentros no son solo actividades; son puentes que conectan a personas de diferentes edades, orígenes y realidades en un proyecto común de convivencia.
Un jueves de encuentro y equipo
La jornada del jueves comenzó en nuestra sede. Allí, un grupo de 12 niños y niñas de Norai se unieron a los jóvenes de Sarbide para participar en dinámicas de cooperación y desafíos grupales. Fue emocionante ver cómo la diferencia de edad desaparecía frente a un objetivo común: jugar, reír y aprender a trabajar en equipo.
Viernes: Sabiduría, lectura y aire libre
El viernes, con el sol de nuestra parte, la actividad se trasladó al exterior, permitiéndonos habitar el barrio de una forma distinta. En esta ocasión, contamos con un segundo grupo de Sarbide, lo que enriqueció la experiencia al multiplicar los rostros y las historias compartidas.
También durante estos dos días, el grupo de Sarbide estuvo en la Residencia Conde de Aresti. Allí, la energía de los más jóvenes se encontró con la calma y la sabiduría de las personas mayores. Juntos/as, disfrutamos de una mañana de lectura compartida y juegos de mesa. Ver a los niños y niñas sentados junto a las personas residentes, escuchando la lectura de un libro o moviendo las fichas del parchís, fue un recordatorio de que la ternura y la escucha no entienden de años.
Nuestra ruta de convivencia también nos llevó a Teranga, un espacio fundamental en nuestra identidad. Allí pudimos profundizar en la acogida y el intercambio, recordando que Norai es, ante todo, un lugar donde nadie es extraño. La visita a Teranga y la estancia en la residencia no fueron actividades aisladas, sino parte de un mismo hilo conductor: el valor de encontrarnos con el «otro».
Una comunidad que crece unida
Desde Norai, queremos agradecer a la residencia Conde de Aresti por abrirnos su casa y al grupo Sarbide su entrega y entusiasmo. Estas jornadas nos han demostrado que, cuando las entidades de barrio nos unimos, somos capaces de crear espacios de bienestar para todas y todos.





