Hay cosas que un WhatsApp no puede transmitir. Por ejemplo, la emoción de abrir un sobre, ver la letra de alguien que no conoces y descubrir que, aunque os separen 70 u 80 años, tenéis mucho en común.
Hace unos días, las mesas de nuestro refuerzo escolar se llenaron de folios, tachones y dibujos. Los niños y niñas de Norai decidieron que era el momento de presentarse a sus vecinos y vecinas más sabias: las personas usuarias de la Residencia Bilbozar. Con esos nervios de quien cuenta un secreto, les escribieron sobre sus juegos favoritos o lo que quieren ser de mayores.
La sorpresa llegó de vuelta
Lo que no esperábamos era la oleada de cariño que vendría de regreso. En la residencia, las cartas se leyeron con calma, entre sonrisas y algún que otro recuerdo rescatado del olvido. Las personas usuarias cogieron el bolígrafo para contestar a cada pregunta, dando grandes consejos y compartiendo historias que son auténticos tesoros.
Recibir esas respuestas ha sido un regalo. Han descubierto que al otro lado de la calle hay personas que les escuchan y que tienen historias increíbles que contar.
En Norai creemos que educar es, sobre todo, crear comunidad. Este intercambio de cartas nos recuerda que no importa la edad que tengamos: todas las personas necesitamos sentirnos escuchadas y saber que alguien, al otro lado del papel, nos desea un buen día.
¡Gracias de corazón a todas las personas de Bilbozar por vuestras palabras! Esto es solo el principio.
